|
HTML clipboard
AFECTIVIDAD, RESPONSABIILIDAD Y MATERNIDAD EN LAS ADOLESCENTES
Familia y Vida - Vapor Nou - 4 de junio de 2010
A pesar de tener tan mala prensa, “la adolescencia no es un drama y mucho menos una patología”.
Es simplemente una etapa del crecimiento humano, de transición entre la infancia y la edad adulta.
Es una etapa de grandes transformaciones personales que ocurren en un período relativamente corto de tiempo, como consecuencia del torrente hormonal que, a partir de la pubertad, brota en el ser humano de forma natural.
Tras la pubertad, el adolescente se enfrenta a dos grandes acontecimientos que van a condicionar totalmente su vida:
- el despertar de la sexualidad y
- la capacidad de procrear.
EL DESPERTAR DE LA SEXUALIDAD
Como consecuencia de ese torrente hormonal, se producen en el adolescente una serie de cambios, no siempre bien aceptados, ni asumidos, que le generan un sentimiento consciente de inseguridad:
-
· A nivel físico:
Crecimiento rápido.
El aumento en poco tiempo de la estatura y del largo de sus brazos y piernas, dan lugar a una etapa de incomodidad en términos de apariencia, de movilidad y de coordinación, que obligan al adolescente a reelaborar su esquema corporal, su sensación de equilibrio y su relación con el espacio.
· A nivel biológico:
Se alcanza la madurez sexual: las chicas maduran antes que los chicos.
- Con el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios, el cuerpo del adolescente sufre una gran transformación: Chicas y chicos ven desaparecer su cuerpo infantil y se encuentran con un cuerpo nuevo que les resulta extraño, que con frecuencia no les gusta, y que incluso querrían cambiar. Se sienten una persona muy distinta de la que eran.
- Pero además, este nuevo cuerpo se les revela como fuente de sensaciones, impulsos y deseos desconocidos hasta entonces, desconcertando al adolescente.
Afloran una serie de emociones y sentimientos nuevos:
- Grandes cambios de ánimo y de humor
- Irritabilidad sin causa justificada
- Susceptibilidad a flor de piel
- Tendencia a la soledad y al aislamiento
- Dificultad para expresar sus sentimientos
Cuestionan su propia personalidad:
- Necesitan imperiosamente reconocer su propia identidad: ¿quién soy?
- Se miran a sí mismos por dentro y descubren una intimidad personal que quieren defender a toda costa.
· A nivel cognitivo:
El proceso de pensamiento alcanza un nuevo nivel:
- Ahora entienden conceptos y abstracciones de una forma que antes les era imposible.
- Empiezan a reflexionar sobre sí mismos: se cuestionan su vida presente y futura y necesitan encontrar respuesta a interrogantes existenciales.
- Pueden participar en conversaciones de adultos y ver el mundo con ojos de adulto.
· A nivel social:
Aparece la atracción sexual
- Descubren al sexo opuesto como algo atrayente, apetecible y desconcertante a la vez.
- No saben cómo comportarse: ya no pertenecen al mundo infantil y todavía no pertenecen al mundo adulto por lo que acaban desarrollando conductas propias de ambos estatus.
ESTA ES LA REALIDAD DE LOS ADOLESCENTES:
- No saben a qué mundo pertenecen: niño o adulto
- Atrapados en un cuerpo que les resulta extraño y no les gusta
- Sensación de soledad e incomprensión
- Quieren conquistar su autonomía, huir de la niñez
- Se sienten seguros y comprendidos entre sus iguales
- Baja autoestima que tratan de compensar haciendo aquello que creen les da valor y éxito ante los demás.
- Descubren la amistad como un sentimiento altruista y generoso que, a través del intercambio de intimidades, les ayuda a conocerse mejor.
- Sentimiento de impunidad: no ven el peligro, lo malo les pasa a los demás, confían en que ellos “controlan” la situación.
- Actúan
- por imitación: lo hace todo el mundo
- condicionados por el qué dirán
- movidos por la apetencia o el gusto
- Tienen mucha información pero mal procesada: informaciones sesgadas, sin criterio ni valoración moral.
LA AFECTIVIDAD DE LAS ADOLESCENTES
La afectividad es una de las dimensiones de la Sexualidad Humana, y la podemos definir como
La capacidad que tiene el ser humano de experimentar sentimientos y emociones y a través de ellos, relacionarse con los demás y con el mundo que le rodea.
La afectividad puede manifestarse a través de:
LOS SENTIMIENTOS :
relaciones afectivas sólidas duraderas que reflejan lo que está sucediendo en el interior de la persona.
LAS EMOCIONES:
vibraciones afectiva pasajeras que provocan ciertas experiencias singulares, y que se expresan físicamente en forma de alegría, tristeza, miedo, ansiedad…
LAS PASIONES:
Vibraciones afectivas similares a la emoción e igualmente pasajeras, pero más fuertes y con una carga afectiva tan alta que, con frecuencia, obnubilan la razón y el razonamiento.
Los adolescentes,
aunque son biológicamente maduros,“adolecen” de madurez emocional, afectiva y social.
Por eso, ante un mundo que se presenta atractivo y excitante, se sienten bastante perdidos y más vulnerables que antes.
La forma más frecuente de vivir la afectividad son los sentimientos y
“El sentimiento gratificante por excelencia, es el AMOR”
Enamorarse forma parte del desarrollo emocional del adolescente.
El enamoramiento altera su estado vital.
Todo lo demás pasa a un segundo plano.
El egocentrismo propio de esa edad les hace creer que son los primeros y únicos en descubrir el amor.
Confunden el enamoramiento con lo que es un amor de verdad.
En el amor sexual podemos distinguir tres niveles:
- La atracción sexual
- El enamoramiento
- El amor personal
1- La Atracción sexual:
Es lo que entra por los sentidos y despierta el deseo sexual sin que sea preciso un conocimiento personal previo.
La atracción sexual se manifiesta como una emoción o una pasión, pero no es un sentimiento.
2- El enamoramiento:
Es un sentimiento afectivo involuntario que surge de forma espontánea, casi sin darnos cuenta, que nos roba el sentido y nos hace ver, sólo, los aspectos positivos y agradables del otro.
Este sentimiento ilusorio y poco realista, es con frecuencia cambiante y poco duradero: podemos enamorarnos muchas veces y a cualquier edad.
Pero, por intenso que pueda parecer, el enamoramiento no es un verdadero amor.
3- El amor personal:
Se pone de manifiesto cuando el sentimiento afectivo del enamoramiento, se intensifica y profundiza, y se acompaña de la voluntad libremente asumida de entregarse totalmente al otro y amarlo en toda su realidad, tal como es y como será.
El amor personal es un amor total, fiel y exclusivo, que condiciona toda nuestra vida, presente y futura.
El único amor en el que se puede fundamentar un matrimonio para siempre.
Por su propia inmadurez psico-afectiva, el adolescente no está capacitado para la vivencia de un amor personal que exige el ejercicio de la voluntad y requiere una personalidad equilibrada y madura, capaz de comprometerse para siempre.
Es propio de la sexualidad adolescente la existencia de un erotismo efervescente, mucho más acusado y evidente en los chicos, orientados básicamente a lo sexual. En cambio, en las chicas, más orientadas a lo afectivo, el erotismo aparece casi siempre ligado a sus sentimientos y emociones.
Existen en el ambiente una serie de conceptos e ideas erróneas que pueden desorientar al adolescente:
- La sexualidad se reduce a lo puramente sexual, cayendo en la genitalidad exclusiva;
- Se vende la idea de que placer es sinónimo de felicidad, y luego, se acaba en la frustración;
- Trivialización del amor: a todo se le llama “amor”, como es la desafortunada expresión “hacer el amor”.
- La fidelidad se ve como una limitación, y la castidad como una represión.
RESPONSABILIDAD DE LA ADOLESCENTE
Podemos definir la responsabilidad como la obligación de responder de los propios actos.
Esta obligación se fundamenta en la capacidad que tiene el ser humano para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.
La responsabilidad presupone, por lo tanto, una voluntad libre para actuar:
-Libertad para elegir lo bueno, lo mejor, lo conveniente, aunque no resulte apetecible, reconociendo las consecuencias que le acompañan.
Para actuar libremente es indispensable tener un conocimiento veraz y objetivo de las cosas.
-Voluntad actitud firme y decidida de lograr aquello que se ha elegido, aceptando de antemano las consecuencias derivadas de los actos realizados.
El bullicio hormonal propio de la adolescencia, no sólo provoca el erotismo efervescente del adolescente, sino que, además, le obnubila la razón y debilita su voluntad.
Por otra parte, nuestros adolescentes viven inmersos en una sociedad altamente permisiva, carente de criterios y valores sólidos, bombardeados de informaciones parciales y muchas veces erróneas sobre su propia sexualidad.
Actualmente, los jóvenes llegan a sus primeras experiencias sexuales, no con el tradicional desconocimiento, sino influenciados por las informaciones y los comportamientos desaconsejables que se transmiten de cualquier modo a través de los medios de comunicación, sobre todo, de internet.
Si bien es verdad que no todos los adolescentes llevan una vida sexual activa e irresponsable, sí hay una parte de ellos que viven el riesgo sexual al límite.
Para un adolescente de hoy, el sexo es también parte de la diversión. No es infrecuente que chicos y chicas recurran a drogas y alcohol antes de la primera experiencia sexual.
Algunas chicas para no ser consideradas “raras”, aceptan tener relaciones insatisfactorias.
- Muchas mantienen una actitud sumisa para complacer a los varones. Un ejemplo está en la opción de no usar el preservativo si a él le molesta. La aseveración “si de verdad me quieres, no me pidas que me lo ponga” es más común de lo imaginable.
- Muchos adolescentes tanto chicas como chicos, consideran que las chicas son las principales responsables de quedarse o no embarazadas, eximiendo a los chicos de su parte de responsabilidad.
Una afectividad mal orientada y la falta de una correcta Educación de la Sexualidad facilitan en los adolescentes la vivencia de comportamientos sexuales inadecuados y conductas de riesgo:
Cada vez es mayor el número de chicas que inician sus relaciones sexuales a edades tempranas, y también cada vez se inician más precozmente.
Es habitual entre los adolescentes de hoy compartir experiencias sexuales sin que previamente medie entre ellos una relación o conocimiento interpersonal. Se trata de relaciones superficiales y pasajeras que buscan exclusivamente satisfacer su propia apetencia sexual y donde no se toma en cuenta ni la persona ni los sentimientos del otro: ligar, liarse, enrollarse, montárselo, hacer petting
Es frecuente entre los más jóvenes, relaciones entre amigos que, de vez en cuando, practican sexo, sin llegar a ser pareja formal: “amigos con derecho a roce”. El otro ya no es un simple amigo. Se convierte en un amante: ¡son sentimientos muy distintos!
La realización de relaciones sexuales completas, con penetración, forman también parte de las vivencias sexuales de muchos adolescentes que se inician cada vez en edades más tempranas en este tipo de relación.
La obsesión por el “sexo seguro” transmitida en los cursos y talleres de educación sexual, lleva a muchos adolescente a practicar de forma habitual el sexo oral o el sexo anal.
El uso de los distintos métodos anticonceptivos se ha convertido en un hecho habitual entre adolescentes incluso muy jóvenes, ya que hoy no existe dificultad para conseguirlos.
La conocida “píldora del día siguiente”, introducida como una contracepción de urgencia, se ha convertido entre las adolescentes en una forma habitual de anticoncepción siendo cada vez más frecuente encontrar a chicas que en un plazo relativamente corto de tiempo han ingerido la postcoital en varias ocasiones, sin que de momento se pueda tener certeza de la inocuidad de estos fármacos.
Este tipo de comportamiento sexual es acorde a la inmadurez psico-sexual y afectiva del adolescente, pero en lugar de ayudarle en su crecimiento personal hacia la madurez, lo que hace es prolongar su condición de inmaduro, convirtiéndolo en adolescente perpetuo.
El problema radica en que la mayoría de estos adolescentes sexualmente activos, tienen información sobre lo que pueden hacer en sus experiencias sexuales para que estas sean más placenteras y seguras, pero desconocen el verdadero sentido y valor de la sexualidad humana.
Así se pone de manifiesto en una encuesta realizada entre alumnos de bachillerato del área metropolitana. Aunque la mayoría dice tener mucha información, en las respuestas se evidencia que presentan lagunas importantes, sobre todo en el conocimiento de su sexualidad y la del otro, y de los mecanismos psico-afecticos de ambos.
Son muchos los adolescentes que se quejan de que la formación sexual que se les ofrece en sus centros escolares tiene carencias importante. La fundamental, es que obvia todo lo relacionado con la educación psico-afectiva, básica para las relaciones humanas. Ellos quieren hablar de algo más que de preservativos y lamentan que el colegio no dé una educación sexual afectiva.
Pero es a los padres a quien en realidad les corresponde la Educación de la Sexualidad.
Las investigaciones sobre sexo y adolescentes concluyen en que hay una relación directa entre las experiencias sexuales tempranas y la falta de información familiar.
Los pediatras lo tienen claro y aconsejan iniciar la educación de la sexualidad desde pequeño
MATERNIDAD ADOLESCENTE
El otro gran acontecimiento en la vida del adolescente, provocado por el torrente hormonal iniciado en la pubertad es
LA CAPACIDAD DE PROCREAR
Con el inicio de la función de sus órganos reproductores, el adolescente adquiere la capacidad fisiológica de procrear, pudiendo a partir de entonces participar en la transmisión de la vida y en la perpetuación de la especie humana.
En la mujer esta capacidad reproductiva adquiere su máximo protagonismo ya que la naturaleza la eligió para ser portadora y protectora de una nueva vida.
Aunque hombre y mujer participan conjuntamente en la procreación, es innegable que el engendrar es más trascendente para la mujer especialmente durante la época prenatal.
“La maternidad se encuentra inscrita en la propia feminidad de la mujer”
El cuerpo, la fisiología y la psicología de la mujer están perfectamente diseñadas por la naturaleza para engendrar, gestar, parir, criar, atender y educar a ese nuevo ser.
Pero la maternidad no es solamente un proceso fisiológico, sino más bien una realidad profunda que abarca todo el ser y el actuar de la mujer, impregnando hondamente su personalidad.
Hoy la fertilidad se ve como una “enfermedad” que hay que tratar, cuando en realidad ser fértil es signo de salud y normalidad funcional. Esta es otra de las falsas ideas transmitidas para justificar el uso de métodos que eliminan de forma artificial la capacidad procreativa de la persona.
Históricamente era frecuente que la mujer llegara al matrimonio en edad adolescente, convirtiéndose en madre a edades muy tempranas. Pero no es menos cierto, que la mortalidad y morbilidad tanto infantil como materna, era realmente muy elevada.
En la adolescente, la capacidad fisiológica de procrear no se acompaña todavía de la madurez física y psicológica necesarias para poder vivir adecuadamente y sin riesgos la maternidad.
Por otra parte, convertirse en madre a edades tan tempranas, tener que asumir las responsabilidades inherentes a esta nueva condición, supone una ruptura en la evolución y desarrollo normal de la adolescente, tanto a nivel personal, como a nivel escolar y social, sobre todo en el momento actual en que la condición de adolescente se prolonga en el tiempo.
En la mayoría de casos, el embarazo supone un hallazgo totalmente inesperado, ya que con demasiada frecuencia los adolescentes no relacionan su actividad sexual con su posibilidad procreativa. Son los llamados “embarazos no deseados”.
Las informaciones que reciben los adolescentes sólo hablan de cómo protegerse, pero no explican los fundamentos biológicos y fisiológicos que unen en los mismos órganos y en los mismos actos la vivencia del placer sexual y la capacidad procreativa.
Aunque de momento parece un fenómeno menor, no deja de ser significativo y preocupante, que existan embarazos deseados en adolescentes.
Se trata de chicas que, ante la necesidad de ser socialmente visibles, ven en la maternidad una manera de ser tenidas en cuenta, de “ser alguien”. Quizá no son embarazos pensados, ni bien razonados, pero son queridos y buscados.
¿QUÉ HACER ANTE LA MATERNIDAD ADOLESCENTE?
La maternidad adolescente es una realidad dramática, que condiciona la vida, no sólo de la adolescente sino también de sus padres y de toda la familia.
Son muchos los interrogantes que se plantean ante esta situación, pero lo que debemos tener siempre presente es que
No se trata sólo de un “problema” por solucionar.
Se trata de una vida humana inocente.
A pesar de su inmadurez psico-afectiva, la adolescente está totalmente capacitada para comprender y aceptar las consecuencias derivadas de su actividad sexual.
Eso no implica que tenga que asumir el compromiso de quedarse con la criatura, criarla y educarla. Pero la adolescente debe asumir la responsabilidad de sus actos, atendiendo adecuadamente el desarrollo y evolución del embarazo hasta el momento del parto.
En estos casos el apoyo de la familia, principalmente de los padres, resulta indispensable, ya que la adolescente carece de medios económicos y estructurales para vivir adecuadamente esta situación. Pero sobre todo, porque emocional y afectivamente se encuentra en una situación especialmente difícil, tanto personal como social.
¿Y el padre de la criatura?
Habitualmente se trata de otro adolescente que, aunque sea unos años mayor, se encuentra en la misma situación de inmadurez, incapaz de asumir la responsabilidad de sacar adelante la crianza y educación de la criatura.
Aunque la vivencia de la paternidad es totalmente anodina, sobre todo cuando se trata de un embarazo inesperado, el chico es y debe sentirse responsable de la gestación.
Tiene derecho a opinar sobre la decisión de quedarse o no con la criatura, pero sobre todo debe implicarse en la atención y cuidado del embarazo, y hacer sentir a la adolescente que no se enfrenta sola a esta situación. En esto los padres del chico tienen una gran labor.
Aunque de momento el aborto se pueda presentar como una buena opción para solucionar el problema, en la mayoría de los casos más bien supone un agravamiento del mismo por las repercusiones psicológicas que pueda tener en la adolescente.
La adopción es en estos casos una gran solución:
- se ha respetado, protegido y cuidado la vida de la criatura desde su concepción hasta su nacimiento;
- ha podido nacer en condiciones sanitarias óptimas,
- se le ofrece la posibilidad de integrarse en el seno de una familia, de amar y ser amado.
- Se le da la oportunidad de tener un futuro
HTML clipboard |